Carla estaba sentada sobre el sofá de su salón, mirando el corte que acaba de hacerse en las venas y sonreía aliviada.
Por fin dejaría de sufrir. No valía la pena seguir luchando ¿Total, para qué? Estaba cansada, muy cansada, llevaba años luchando contra ella y no estaba dispuesta a ver cómo le consumía por dentro.
¡No! está vez era ella quien decidiría el momento… suspiro y miro de nuevo la sangre, que no cesaba de salir de sus venas. Ya queda poco pensó. Sonrió levemente, antes de que la oscuridad la envolviese en la paz que tanto anhelaba.
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