-¿Tienes resaca?
-Un poco, ayer me excedí y no estoy acostumbrada.
-Por lo visto, ayer bien ¿no?
-Bueno, no se si bien es la palabra, diferente seguro.
-Será mejor que subas, a los vecinos no creo que les interesen tus
indiscreciones. Anda que te abro.
Elena (sin h como ella tanto insiste), tiene el don de la
"oportunidad". Es, para que nos entendamos, la última persona que uno
quiere ver, en cualquier momento y en cualquier lugar. Ella siempre te
encuentra. Te absorbe, te desmoraliza porque no vas de su palo y se va tan
fresca, aún así, hay algo en ella que me impide darle con la puerta en las
narices, ¿será esa parte altruista que todos llevamos dentro?. Creo que hoy me
limitaré a unos: aha!, mmm, ¿seguro?, pondré cara de interés mientras mi mente
repasa la apretada agenda de hoy.
-Pasa querida, pasa. Me sorprendió que me llamaras ayer para decirme que
te ibas a cenar, ¿cuanto tiempo ha pasado? ¿Tres meses?
-No lo se, lo cierto es que no lo cuento, sólo te llamo cuando me
acuerdo.
-Fíjate, no me había dado cuenta.
-¿Decías algo?
-No, nada, decía, fíjate que luego me voy a dar una vuelta.
-No te había entendido.
-Dime, ¿quieres una aspirina para esa cabeza?.
-No, estoy bien, sólo he venido a decirte que ayer me encontré con
Adrián.
-¿Adrián?
-Si, Adrián.
-Vaya, esto si que es nuevo.
-Estaba espectacular, llevaba un traje de Armani de los que quitan el
hipo. Camisa blanca y sin corbata. Se ha dejado el pelo algo más largo de lo
normal y tiene ese aire de "tipo madurito de anuncio" que tan de moda
está. Irresistible, realmente un pecado.
La cosa se está complicando, no se hasta donde llegará.
-¿Es nuevo este sofá?
-Perdona querida, es un Diván. Son cosas diferentes. (Me está empezando
a sacar de mis casillas).
-Es comodísimo, la de cosas que se me están ocurriendo con tan sólo
sentarme, espera que me estiro.
-Marquesa, ¿le sirvo algo?.
-¿Me acercas el móvil?
-Faltaría más, toma tu bolso.
-Cuando te lo cuente no te lo vas a creer... ¿Adrián? Hola, ¿cómo te has
levantado hoy? Si, fue genial lo de anoche. Precisamente estoy en su casa, me
preguntaste por ella anoche y he pensado, la veo y se lo cuento a Adrián. Si,
claro que le daré recuerdos. Por supuesto, tengo libre el jueves. Hasta
entonces.
Que alguien me frene, que alguien me pare, que llamen a la policía que
me contenga.
-Bueno, Elena, soy todo oídos. Has logrado llamar mi atención.
-Debo decirte que me lo pensé un buen rato, había algo dentro de mi que
me decía, ¿estás segura? pero ya sabes como es la vida una vez cruzas el umbral
de los treinta ¿no?
Me lo estoy temiendo, la mato, la mato.
-Fue encantador conmigo, tan amable, tan atento, su mirada, era la de un
niño, le brillaban los ojos.
-¿Cuantas copas os habías tomado? Seguro que también tenía las pupilas
dilatadas.
-No te irrites que no es tan grave. Fue sólo una noche amistosa, para
esconder y recordar a solas.
-Entonces ¿por que lo compartes conmigo?
-Ya sabes lo que dicen, "un polvo no se acaba hasta que lo
explicas."
-Podrías haber llamado a Clara que le encantan estas cosas, siempre dice
que aprende de las experiencias de los demás, te podrías haber recreado en
detalles.
-Que ingenua eres, prefiero ver tu cara que la de Clara.
-¿Te dedicas a coleccionar hombres ahora?
-Ay que ver lo que hace la represión. Que tonterías estás diciendo.
-Helena (Con H para que te jodas). De sobras sabes lo que siento por él.
¿Era necesario esto?
-Claro, para que despiertes.
-Querida, vas a
tener que irte, hay una escoba en la puerta que puedes utilizar para salir
volando y date prisa, espero a tu marido.
(Fragmento de Divaneos)

Jajajajajajajaja, muy buenoooo!!!!!
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