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miércoles, 15 de febrero de 2012
Un mundo singular de Nuria de espinosa
Paradójicamente las intenciones del ser humano, ante cuestiones de incomprensión, son propias de un futuro incierto. No por ello menos extraño de lo qué pudiéramos suponer.
Vivimos en un mundo sorprendente dónde los sueños son normales y en cierta medida quiméricos. Es un tiempo de locura desterrada a la imaginación. El estimulado diseño de una creación llena de profundas grietas, estructurada por el comportamiento del ser humano.
La vida adquiere un matiz turbador, reflejada por las buenas intenciones. Resulta difícil vivir con normalidad, entre los sueños de aquel qué pretende cegar nuestra atención, desviándola hacía las sombras de un espejo opaco.
Ante la singularidad de comprender que la paradoja en el diseño forjado, no, nos és ajena, en estos tiempos dónde la locura ya no és un espejismo, si no toda una convicción.
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